El sueño europeo

Cristina Saez de Juan
Cristina Saez de Juan

Latest posts by Cristina Saez de Juan (see all)


La pobreza no es solo “la de las chabolas”, hay diferentes tipos. Esto lo explica muy bien Daniel Cerezo en su conferencia para TED de Río de la Plata. Cerezo sostiene que para salir de la pobreza hay que superar varias barreras, la de la pobreza de cultura primero, la de la pobreza de dignidad, la del prejuicio y la barrera que es pensar que los pobres solo pueden trabajar en trabajos no cualificados.

Lo más curioso es que nosotros, europeos, que vivimos en la sociedad del bienestar, también sufrimos algunas de las pobrezas que Cerezo describe en su conferencia. Hablo de la pobreza de cultura y de dignidad. Porque la pregunta es obvia. En una sociedad como la nuestra, en la que la mayor parte de las cosas se basan en la economía, ¿renunciamos a tener cultura y valores? Vamos mal.
Los inmigrantes que vienen de países pobres huyen de “la pobreza de las chabolas” en principio. En el caso de los refugiados, huyen de conflictos bélicos en los que en el mejor de los casos tenemos algo que ver. Y se juegan la vida por hacer realidad su sueño europeo, en muchos casos aún teniendo que empezar prácticamente de cero.

A los europeos nos gusta pensar que somos una sociedad evolucionada, también nos gusta hacer gala del progreso, porque supuestamente nos ayuda a vivir mejor. Disfrutamos de comodidades, gozamos de la cultura, progresamos y nos parece que está manera de vivir es la correcta, la mejor.

Pero a menudo, vemos en la televisión niños ahogados en playas o muertos en las pateras. Ello ocurre no demasiado lejos de donde vivimos, aunque quede lejos de nuestras consciencias, prácticamente ya somos insensibles a esta realidad. Es más fácil mirar hacia otro lado, ¿verdad?

La crueldad que viven estas personas es extrema, y tan solo vemos una parte de la historia, la de los consiguen llegar a la costa. ¿Pero que pasa cuando están en alta mar? ¿Qué pasa cuando cruzan el Mediterráneo central y se encuentran en aguas internacionales?

“El caso del bote que se dejó morir”, seguramente es uno de tantos otros, pero gracias a Forensic Architecture podemos relatarlo, está muy bien documentado. Este caso de estudio de la agencia es solo la punta del iceberg, pero puede ayudar a darnos cuenta de la envergadura del problema de los refugiados que cruzan el Mediterráneo central.

¿Hemos de dejarlos morir?, para mí la respuesta es obvia, por supuesto que no.

En 2011, una pequeña embarcación neumática con 72 pasajeros huía de la guerra civil en Siria. Se dirigían a la isla de Lampedusa y estuvieron a la deriva durante dos semanas en un área de vigilancia marítima de la OTAN. Lanzaron señales de socorro que fueron ignoradas. Los visitó un helicóptero militar y un barco de la armada que tampoco hicieron nada. Murieron 63 personas. Las aguas internacionales fueron para ellos una trampa mortal.

Pero en el mar también hay leyes, ¿qué hay del derecho del náufrago?

Lamentablemente este caso, se repite frecuentemente como denuncia la ONG Proactiva open arms. Trabajan salvando refugiados en el Mediterráneo central y hablan de una situación de extrema gravedad. Arrojan datos de hasta 21.000 personas rescatadas de morir ahogadas desde que empezaron su labor. Este verano, pese a la presión de los guardacostas libios.

En relación a este tema, el 26 de septiembre cumple el plazo dado por Bruselas para cumplir el compromiso de acogida de refugiados. España, a finales de agosto había acogido 1.888 de los 17.337 que le asignaron, en la distribución acordada por los estados miembros.

Las imágenes que vemos en la televisión de este drama humanitario son de personas despojadas de todo. Y lo peor es que después del calvario que han sufrido, quieren prosperar en una Europa en realidad desconocida. Por no hablar de los centros de internamiento, el control fronterizo o las llamadas “devoluciones en caliente”.

Según informe del Pew Research Center, los datos son de 2,2 millones de peticiones de asilo en Europa de las cuales se han aceptado un 40% y rechazado un 8%. Es difícil no pensar que las personas que no tengan aceptada su petición de asilo pasen a ser, y aunque duela decirlo, inmigrantes sin papeles. Para los refugiados y también para los inmigrantes prosperar no solo depende de sus habilidades, su actitud y el esfuerzo diario. También depende de las oportunidades con las que se encuentren, además de superar también algunas de las barreras que explicaba al principio.

En ello influye ciertamente el contexto social, político e histórico que vivimos. Tengo claro que no es el contexto más propicio. Y es en este punto donde se desvanece su sueño europeo, el sueño que les movió a venir hasta aquí.

 

 

Sé el primero en comentar

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*