Sentencian a 15 años a Franch en la segunda condena por homicidio “sin cadáver” que se dicta en Tarragona

Deberá indemnizar a la familia de lavíctima, Carmen Gallart, con 450.000 euros en concepto de indemnización por responsabilidad civil.

condena de 15 años para Ramón Franch por homicidio de Carmen Gallart
La víctima, Carmen Gallart, en una foto cedida.

La Audiencia Provincial de Tarragona ha condenado al agente inmobiliario Ramon Franch a una pena de 15 años de prisión por el homicidio de Carmen Gallart, una de sus clientas. Según la sentencia, facilitada por el TSJC, La mujer desapareció el 18 de junio de 2015 en la localidad de Pallaresos, donde fue vista por última vez en una parada de autobús. Lo singular de esta sentencia es que el cuerpo de la víctima no se ha podido encontrar y, de esta manera, el máximo tribunal de Tarragona ha fallado respecto a un homicidio sin que haya cadáver, una circunstancia poco habitual y que repite después de haber condenado a Ramón Laso por un doble homicidio. Se da una coincidencia respecto a los dos casos, y no es sólo que tampoco se hayan encontrado los cuerpos de las víctimas de Laso, sino que también tuvo como entorno geográfico la población de Pallaressos.

El presidente de la sección cuarta de la Audiencia, Javier Hernández, justifica con la precisión que le caracteriza que no puede calificarse de asesinato el caso. Se basa en algo lógico: si no se halló el cadáver existen “zonas de sombra” sobre cómo se produjo el homicidio y dónde se cometió. Pero, por otra parte, sí que considera probado que no se trata de una mera desaparición, sino que los elementos e indicios que aporta la investigación, unidos, han de llevar a esa conclusión al jurado. El tribunal popular consideró culpable a Franch en su veredicto semanas antes de la imposición de la pena.

Responsabilidad civil y peritajes de peritajes

Toda condena penal conlleva una condena como responsabilidad civil. Así, en este caso, el tribunal considera que el condenado ha de indemnizar a la familia con 450.000 euros, que están destinados a la madre y los dos hijos de la víctima. Además, la sentencia obliga al procesado a evitar el acercamiento a los hijos a menos de 200 metros durante los próximos 20 años, lo que da a entender la lógica que esta medida se deberá observar pocos años, ya que a los 15 que pasará en la cárcel deberá descontarse el año y medio que lleva en prisión provisional Franch.

El hecho de que no se haya encontrado el cuerpo sin vida de Carmen Gallart, pese a los meses de trabajos de búsqueda de la Guardia Civil en la provincia de Huesca, ha provocado que las pruebas periciales sean especialmente importantes. Las localizaciones geográficas facilitadas por triangulación de las antenas de telefonía, añadidas a otras pruebas coincidentes, como la declaración de una amiga y de la mujer del procesado, han sido básicas. La defensa intentó intervenir para que se asegurase bien la “pericia” de los especialistas y el magistrado Javier Hernández permitió parcialmente algunas objeciones con la finalidad de asegurar que Franch tuviese un juicio justo en todo momento. Pero, pese a esta especie de “peritaje” de los peritajes, no se pudo desmontar la credibilidad de los investigadores.

Así, refleja el presidente de la sección cuarta de la Audiencia tarraconense que no existe duda de que se trató de un homicidio. Todo cuadra y todo ha quedado demostrado con fiabilidad pese a que, como pocos casos en España no existe “cuerpo” que pueda llevar a saber cómo concluyó el fatídico encuentro entre homicida y víctima aquel 18 de junio de 2015 en Pallaresos.

El fiscal solicitaba en sus conclusiones que se aplicase la agravante de abuso de superioridad, pero el tribunal no ha aplicado circunstancias modificativas del más “puro” homicidio del artículo 138 del Código Penal. Si no aplica agravantes, tampoco lo hace con atenuantes. Y poco ha diferido esta condena de la que se hubiese aplicado caso de haberse hallado el cuerpo de Gallart. No obstante, sí que una autopsia podría haber determinado si existió un posible ensañamiento, lo que hubiese modificado esta condena. Una privación de libertad previa a la muerte también podría haber alterado esta condena, como en el caso de haberse realizado hechos que hubiesen llevado a pensar que existieron torturas. Ninguna de esta circunstancia es conocida, por lo que ni siquiera se contempla la posibilidad del asesinato, que solicitaba la representación de la acusación. Por su parte, la defensa de Franch, como es relativamente lógico, pedía al tribunal una absolución.

ANTECEDENTES DEL CASO, VERSIÓN DE LA PAREJA DEL PROCESADO

ANTECEDENTES DEL CASO, VEREDICTO DEL JURADO

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