24 de febrero en la estación vacía y semiabandonada de Les Borges del Camp

El pasado 24 de febrero, hacia media tarde, una noticia terrible saltó a las redes y los medios de comunicación: un chico de sólo quince años acababa de morir en la estación semiabandonada, propiedad de ADIF, que hay en Les Borges del Camp, un municipio del Baix Camp, cerca de Reus, donde el tráfico ferroviario es poco frecuente y donde la estación está tapiada desde hace años siguiendo los mismos pasos de muchas otras estaciones de esta línea que va hasta Móra y Caspe, en Aragón.

El trágico suceso se debió, con toda probabilidad, a la inconsciencia de este joven que, al parecer, trepó al tejado de un tren de mercancías parado en la estación y, una vez arriba, tocó la catenaria, recibiendo una descarga eléctrica que, desgraciadamente, le costó la vida. El chico, acompañado de unos amigos, volvía hacia Barcelona después de una estancia de unos días en una casa rural y estaba en la estación esperando el tren que debía llevarle a casa.

Durante dos o tres días hubo mucho seguimiento mediático del suceso, pero después, como tantas otras cosas, este suceso cayó al pozo del olvido. Pero este hecho, momentáneamente, volvió a poner el foco sobre las estaciones semiabandonadas, degradadas y en desuso que hay en muchos lugares de la geografía catalana. Y en la mayor parte de los casos estas estaciones tienen un propietario: ADIF (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias), una empresa estatal que mantiene el monopolio sobre vías, estaciones y señalización y que, como organismo autónomo, hace y deshace sin que ni siquiera el Gobierno de la Generalitat pueda ir mucho más allá de las habituales aperturas de expediente.

El Ayuntamiento de Les Borges del Camp lleva meses intentando negociar con ADIF la cesión de la estación que hay en su término con el fin de poder destinar el edificio a algo más que a la degradación y el abandono.

Primero,  la estación quedó cerrada, tiempo después las puertas aparecieron reventadas, las paredes pintadas, el interior ni se sabe y finalmente, ADIF, en una acción que demuestra una gran sensibilidad hacia los usuarios y hacia los ciudadanos de Les Borges, tapió el edificio y puso un triste cubierto por si llueve. Y poco más. De las peticiones y las propuestas que le ha hecho el Ayuntamiento, de momento no se sabe nada. Es más: ADIF se molestó cuando su nombre salió a la palestra a raíz del suceso del pasado día 24.

Es evidente que el trágico suceso no tiene una relación directa de causa-efecto con el estado de la estación, pero también es evidente que no es lo mismo estar en un lugar prácticamente abandonado, que en un lugar donde se conserva la actividad y donde hay vida y sensación de vida. No. No es lo mismo.

Hace pocos días, el señor Mariano Rajoy, presidente del Gobierno, fue a Barcelona para hablar de rodaliess, de inversiones, de millones y muchos millones que son los mismos que ya había prometido su antecesor, José Luis Rodríguez Zapatero. Todo comedia. Pura comedia. ‘Teatro del bueno’. Señores de ADIF, señor Rodríguez Zapatero, señor Rajoy, en Les Borges del Camp  sabemos perfectamente por qué estamos hartos de promesas vacías. Y el pasado 24 de febrero, desgraciadamente, un trágico suceso nos hizo entender, aún más, que más allá de las palabras vacías y de las promesas incumplidas, la contundencia de los hechos siempre los acaba desmintiendo. Esto es lo que vimos y acabamos de entender aquel fatídico 24 de febrero en la estación vacía y semiabandonada de Les Borges del Camp.

Josep Ribas

Periodista

Port de Tarragona