La clave que unió al atacante de Gavá con dos homicidios y tres tentativas

El atacante no coincide con los estándares delincuenciales que la policía está acostumbrada a detener. Un caso difícil del que sólo queda saber quien es el misterioso acompañante.

Calibre 222. Esta es la clave que relacionó inicialmente el caso de Gavá con el homicidio de Miami Playa (Montroig del Camp) en Tarragona y la muerte del cocinero en un bar de Vilanova i la Geltrú, donde también resultó herida la propietaria del establecimiento. Los Mossos estaban preocupados ante la falta de elementos que llevasen a conocer a los autores de las dos muertes de los últimos días. Y la verdad es que era difícil: carencia de antecedentes policiales y penales, ninguna vinculación con el crimen organizado, un único autor que llegaba, mataba y huía rápido. Las heridas forenses mostraban la utilización de un arma «importante» (extraña, teniendo en cuenta el típico 9 mm. de las pistolas usadas en la delincuencia común) y quizás el IBIS hubiese podido relacionarlos por el calibre. Balística tenía detectado el calibre, no sabemos si por haber recuperado algún proyectil o casquillo de los escenarios o haber sido extraído del cuerpo durante la autopsia. De cualquier manera, los investigadores quizás habrían tardado, pero seguro que hubiesen dado con el homicida, ya que en el caso de Miami, el fallecido había sido su suegro. Por otra parte, también podía sospecharse que los disparos a los dos policías locales de Gavá se habían realizado, precisamente, frente al tanatorio donde se despedía a alguien que había fallecido de un disparo. Las cámaras de seguridad de Vilanova quizás hubiesen aportado detalles que podrían estar analizándose en el momento en que se produjo el ataque a los policías de Gavá.

No hace muchos días que las redes criticaban que un amante de los animales, Javier García Roche, que estrenó programa en Cuatro, hubiese sido violento con su pareja. Aquí tenemos un caso similar: Jorge Casas Cordero, el presunto homicida, es veterinario y también mostró siempre su cariño hacia los animales, por lo que se comenta en Canyelles. Pero, tenía una cara oculta. Por si quedaba alguna duda -que no la hay, ya que los testigos, el seguimiento con el helicóptero, el coche…- el registro a su domicilio ha desvelado que posee múltiples armas. De hecho, la réplica del AK47 que esgrimía ya daba por entendido que se trata de alguien a quien le gustan las armas. Un rifle de asalto (o una réplica) y un calibre (5,7 × 43 mm. en Europa) conocido por los cazadores, ya que no es difícil abatir a un venado de un disparo.

Satisfacción en todos los sectores sociales por la exitosa actuación de todos los cuerpos policiales, seguridad privada incluida, pero especialmente a los cuerpos especiales de los Mossos, ARRO, BRIMO, iniciales que a veces el ciudadano desconoce y que son habituales en comunicados de prensa. Por cierto, que los agentes de Trànsit (Tráfico) del cuerpo policial catalán también tuvieron una importante labor en el caso. Una actuación brillante, ya que no fue necesario acabar con la vida de nadie y que llega en un momento «caliente» del cuerpo de Mossos. Caliente por la convocatoria de 500 nuevos agentes censurada por el Gobierno de Madrid, pero también por la crítica velada que ha hecho el mayor, Trapero, de algún sector de «sus» agentes.

Todo bien. Pero, ¿Ya está? Quizás no. Algún testigo habla de haber visto bajar a otro individuo del coche, el Alfa Romeo verde, que ayer se retiraba de aquel camino donde quedó con manchas de sangre. ¿Quien sería ese misterioso acompañante? No tardaremos en saberlo. De momento, secreto.

 

Crónica de Moisés Peñalver – Criminalista forense, escritor y periodista.

 

 

 

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