Condenan a 20 años de prisión por asesinato al hombre que tiró al metro a un policía

Fue un asesinato en toda regla. 20 años de prisión. Ali Raba, de Costa de Marfil, agarró a un policía y tiró de su uniforme hasta caer junto a él a la vía en el momento en que entraba un convoy en la estación de metro madrileña de Embajadores, según se desprende de la sentencia hecha pública ayer. El policía murió instantáneamente y el asesino sufrió lesiones que le han dejado en silla de ruedas. Así lo considera probado el tribunal de la Audiencia Provincial de Madrid que ha dictado la sentencia siguiendo el veredicto de un jurado popular. 

Declararon maquinista, un vigilante de seguridad, el policía compañero de la víctima, una empleada de la limpieza que estaba en el andén contrario… todos dicen lo mismo que se ve claramentee en los videos que grabaron las cámaras de seguridad y algunos pasajeros. Un hecho gravísimo para el que no hay otra explicación que el intento de suicidio «acompañado» de Raba, que dijo no recordar nada durante el juicio. El fallo dice textualmente que el condenado es autor de un delito de asesinato en concurso ideal con otro de atentado con medio peligroso y se aplica la agravante de reincidencia ya que Ali había protagonizado algún otro enfrentamiento con agentes de la policía. Deberá indemnizar a la familia con 30.000 euros.

Los hechos los relata así la sentencia.  «Sobre las 11:30 horas del día 2 de enero de 2015 el Policía Nacional (…) , estaba junto con su compañero, el agente de Policía Nacional con número de identificación (…), en la Estación de Metro de Embajadores
de Madrid, en el ejercicio de las funciones propias de su cargo. Cuando se encontraban en el vestíbulo de la citada estación, requirieron al acusado la documentación. Éste se negó a entregarla a la vez que continuó su marcha hasta el andén, seguido por los agentes, que insistieron en su requerimiento, lo que provocó una cierta confrontación. El acusado paulatinamente se fue acercando al borde del andén. En el momento en que el convoy hacía su entrada en la estación y cuando la cabecera del mismo se encontraba a su altura, consciente de la alta probabilidad de que un eventual atropello sería mortal y con el fin de acabar con la vida de (…)  tiró
de él y lo arrastró hacia la vía. (El procesado) se arrojó a las vías arrastrando con él al agente de Policía Nacional sin importarle que él mismo pudiera fallecer». El Policía fallecido tenía sólo 29 años y tenía como parientes más próximos una hermana y su abuelo.

Se salda de esta manera uno de los hechos que más han golpeado emocionalmente al cuerpo policial por su gratuidad y desproporción, ya que en aquel momento no se estaba llevando a cabo ninguna agresión física, ni se requería defensa alguna por parte del condenado. El tribunal lo relata en la sentencia de esta manera: es un hecho que «no tiene explicación alguna, se cometió y fue extremadamente cruel y violento».

 

Port de Tarragona