¿Cúal es el nexo de unión entre las explosiones de Alcanar, el atentado de Barcelona y el fallecido en el Walden?

Dos hombres preparaban explosivos, otro alquilaba furgonetas. Falta por detener la pieza más importante: el autor de los atropellos, por el momento huido.

La explosión convirtió el chalet de la calle Montecarlo de Alcanar en un solar, como puede apreciarse esta imagen aérea facilitada por los Bombers.

Pocos medios han dado cuenta de una segunda explosión registrada en Alcanar a la misma hora en que la furgoneta de los terroristas arremetía contra los paseantes en las Ramblas. En esta segunda deflagración, seis agentes de la policía catalana resultaron heridos, uno de ellos trasladado en helicóptero en estado grave al hospital Joan XXIII de Tarragona. Dos bomberos también resultaron heridos leves, y aún hay otro herido. En total, nueve personas. La gravedad de lo sucedido en Barcelona relegó a un segundo plano este suceso. Pocos medios se hicieron eco del suceso, bastante singular, si se tiene en cuenta que en pocas ocasiones se repite una explosión en un mismo lugar donde horas antes ya se ha registrado otra.

Al parecer, según las primeras hipótesis, una excavadora que retiraba los escombros de otra explosión que se produjo la noche de ayer en el mismo lugar. La violenta deflagracion provocó el desplome instantáneo del chalet de la calle Montecarlo, en la urbanización del mismo nombre de Alcanar, al sur de la provincia de Tarragona. Se especuló con una explosión de gas y diferentes técnicos de empresas suministradoras fueron avisados. Un muerto y siete heridos fue el balance. Quien se encontraba junto al fallecido era un súbdito magrebí, que sobrevivió a la detonación, que pudo ser oída a kilómetros. La gente se encontraba viendo el partido entre Real Madrid y Barcelona, por lo que se encontraba en sus casas. Algunas viviendas de los alrededores también sufrieron desperfectos.

Los Mossos d’Esquadra, comunica hoy el Mayor del cuerpo, han detenido a ese sobreviviente y vincula esta explosión con la tragedia de Barcelona. Pero, cabe preguntarse, si la víctima mortal y el arrestado preparaban algún tipo de explosivo para utilizarlo en un atentado posterior. ¿Quizás estaría previsto transportarlo en la furgoneta del atentado? No se sabe. Lo que sí genera una cierta extrañeza y genera otra pregunta. Si se trata de un hecho fortuito y sin que hubiese ninguna previsión. ¿No es demasiada casualidad que el atropello y la explosión estén sincronizados? No se trata de hacer volar la imaginación o la fantasía en estos casos, pero reconocerán que el caso es raro. Máxime cuando se conoce que la mayoría de heridos en esta segunda deflagración han sido policías. A mi me produce una cierta inquietud. El detenido no se ha prestado precisamente a colaborar con la investigación o declarar, algo previsible también en estos casos.

Y vamos al tercer suceso. El atentado de Barcelona. El terrorista, autor del atropello masivo y que conducía la furgoneta alquilada, ha sido el único que se encuentra en paradero desconocido. Dicen algunos testigos que no iba armado y que ha huido sin pronunciar ni una frase típica en estos casos ensalzando a Alá. Existe también preguntas respecto a este hecho. ¿Cómo recorrió la distancia entre las proximidades del Liceo y la calle Tallers a pie sin que se actuase contra él? ¿Nadie pudo interceptarle?

En Ripoll se detenía a otro magrebí relacionado con la furgoneta que ha provocado la tragedia.

Otro misterio de estos dos casos: ¿Qué ha impulsado al conductor de un Ford Focus a no respetar un control y atropellar a los policías hiriendo a una sargento de Mossos? Si no tenía nada que ver con el caso… ¿Qué sentido tenía huir o embestir al control? Cualquier adulto sabe que después de un atentado terrorista, en una alerta alta, desobedecer un stop policial es poner la vida en peligro. A tres kilómetros de allí, en Sant Just d’Esvern, junto a un lugar muy conocido por los barceloneses como es el edificio Walden (premio de arquitectura que los que no son de Barcelona pueden ubicar visualmente por encontrarse junto a un faro, frente a los estudios de TV3) se produjo lo previsto. El hombre fue abatido a tiros. Pero, ¿Quien era esa persona? Si no tenía antecedentes, ni tampoco vinculación con el terrorismo… Es difícil de entender, salvo que se trate de alguien que intentase ocultar a la policía algún delito. ¿Tan grave era como para jugársela de esa manera? Lo sabremos, supongo, cuando acabe la investigación, que también aclarará si existieron rehenes en un bar o no.

Por último, ¿Qué hacía la segunda furgoneta en Vic, junto a un establecimiento de comida rápida? Son elementos que aún no se han aclarado y que esperamos saber en un futuro próximo para entender toda esta extraña trama vinculada con EI. La confusión en la información ha sido la tónica del día. Algo normal en estas circunstancias. O no.

Moisés Peñalver

Port de Tarragona