El sobrino de una fallecida gana el pulso contra la Generalitat para recuperar la herencia de su tía 27 años después de su muerte

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ha condenado a la Generalitat de Cataluña a pagar 6.473 euros al sobrino de una mujer que falleció en 1991 y que reclamó judicialmente la herencia 23 años después de su muerte. Hasta ahora, el dinero se encontraba en propiedad de la Administración catalana, ya que la fallecida no dejó testamento a favor de ningún familiar. En 1999, ocho años después del deceso, se declaró a la Generalitat heredera de los bienes de la difunta.

En abril de 2014, el sobrino presentó una demanda contra la Generalitat reclamando la cantidad que dejó su tía. Pero tanto el juzgado de Primera Instancia número 5 de Barcelona, como la Audiencia Provincial de Barcelona fallaron que no debía entregarse el dinero al familiar. No obstante, lejos de conformarse con esas dos decisiones judiciales, el demandante presentó un recurso de Casación ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, que le ha dado la razón y que obliga a la Generalitat a entregarle los 6.473 euros que poseía su tía cuando falleció.

La Administración catalana alegó en este caso la figura de la «Usucapión» que según el Código Civil Catalán indica que al no haber sido reclamada la cantidad en el plazo de tres años, queda en su propiedad. La sorpresa y el giro del caso se produce cuando el TSJC considera que la «Usucapión» no puede aplicarse a un bien fungible como es el dinero, que «no es susceptible de posesión jurídica» y, por tanto, «el dinero no se puede usucapir», por lo que dicta que se restituya el dinero que la Generalitat había destinado -según la sentencia- a fines sociales.

Port de Tarragona