
Un piso de Ciutat Meridiana era el laboratorio donde se adulteraba y guardaba la droga que provenía de Tanzania y que luego se suministraba a los pequeños traficantes que las vendían a los barrios de Verdum y Roquetes, en Barcelona. Este registro ha sido la conclusión de una operación conjunta de Mossos y de la Guardia Urbana de Barcelona que ha durado casi un año y que ha acabado con una docena de detenidos. Los agentes han desmantelado tres puntos de venta en estos barrios, donde se han intervenido un kilo de heroína, 150 gramos de cocaína, 160 gramos de anfetamina y 150 gramos de hachís, balanzas de precisión, 15.000 euros, listados de control de ventas y tres armas detonadoras. El operativo se realizó el 12 de junio con la participación de 150 agentes de ambos cuerpos policiales, y también incluyó ocho registros en Barcelona, Cerdanyola, Hospitalet de Llobregat y Sant Adrià de Besòs.
Los 12 detenidos son once hombres y una mujer, de entre 30 y 60 años y de nacionalidad española, de Guinea Bissau, Marruecos y Tanzania. Siete de los arrestados han ingresado en prisión.
La investigación comenzó a finales de verano del año pasado, cuando hubo varios empotramientos en comercios del distrito y atracos en farmacias. Los autores, según la policía, tenían aspecto de consumidores de drogas y cometían robos poco especializados.
Agentes de proximidad de Mossos y Guardia Urbana contactaron con los vecinos de Verdum y Roquetes raíz de las quejas por consumo de heroína en la calle, que hacía años que se había erradicado de la zona pero que reapareció.
Los dos cuerpos iniciaron entonces un operativo conjunto para investigar los domicilios desde donde se distribuía la droga, y localizaron tres puntos de venta donde se ofrecía la droga a toxicómanos que la consumían por vía intravenosa o consumidores que la fumaban. Los agentes también detectaron la venta de otros estupefacientes como hachís o cocaína.
Aparte, también se investigó el origen de la droga, y se concluyó que la heroína entraba por la vía africana, transitando desde los países productores hasta Tanzania antes de llegar a Europa. La investigación se hizo por dos vías: una tutelada por el Juzgado de Instrucción 20 y la otra por el Juzgado de Instrucción 32, ambos de Barcelona.