Los vigilantes de Prosegur de entornos de ocio podrán denunciar conductas de acoso sexual no castigadas por el Código Penal

ACN Barcelona .- Los vigilantes de la empresa de seguridad privada Prosegur podrán denunciar a partir de ahora aquellas personas que cometan conductas de acoso sexual que el Código Penal no castiga pero que se consideran infracciones administrativas, como son exhibicionismo obsceno o masturbación en espacios públicos ante de adultos; injurias sexuales; seguimientos y acorralaments o captar imágenes de partes íntimas. Todas estas conductas atentan contra la indemnidad y la libertad de las mujeres. Prosegur ha firmado este jueves la adhesión al Protocolo de seguridad contra las violencias sexuales en entornos de ocio, impulsado por el Departamento de Interior y, de momento, ya se han formado unos 70 de sus profesionales. Algunos de estos vigilantes trabajarán en el Sónar, que comienza este jueves, y por tanto ya podrán aplicar las nuevas pautas. El festival de música electrónica también se ha adherido al protocolo.
Los vigilantes de seguridad privada que presencien algún tipo de estas conductas de acoso sexual o bien que sean alertados de que están cometiendo podrán iniciar los trámites para interponer una denuncia utilizando unos documentos que han preparado los Mossos para describir los hechos e identificar al autor, según ha explicado el director general de Administración de Seguridad, Jordi Jardín, en la firma de adhesión de Prosegur al protocolo.

El documento se enviará a los Mossos para que comience el procedimiento y se abra la denuncia administrativa, que puede acabar con una sanción de hasta 600 euros. Con todo, Interior quiere elevar las multas por estas conductas de acoso sexual en un rango de 1.001 a 10.000 euros.

En cualquier caso, la denuncia no se tramitará al margen de la víctima. Hasta ahora, los vigilantes de seguridad tenían que llamar a la policía ante alguna de estas conductas, en general muy poco denunciadas.

Cambio de paradigma ante conductas normalizadas en entornos de fiesta

La principal novedad del protocolo es que prevé criterios sobre cómo deben actuar los profesionales de la seguridad cuando se encuentren ante conductas de acoso sexual no penales. «El protocolo lucha contra conductas que están muy normalizadas en entornos de fiesta y ante las cuales, muchas mujeres asumen que quejarse tiene poco recorrido, señaló la jefa del Gabinete de Seguridad del Departamento de Interior, María Ángeles Vila, que subrayó: «Ahora proponemos un cambio de paradigma para concentrar todos los esfuerzos para que no se cometan estas conductas y si pasan, que sean sancionadas y castigadas».

El protocolo quiere sensibilizar a las personas que salen a festivales, discotecas o fiestas mayores de no tolerar violencias sexuales, aunque no estén recogidas en el Código Penal, y también las que trabajan para que sepan cómo actuar y cómo denunciarlas. Esta campaña de sensibilización incluye un vídeo que se proyecta en los festivales adheridos al protocolo y un folleto que tienen el lema de ‘No pasamos ni una’. Entre muchas otras, son violencias sexuales conductas como forzar a tener contacto físico no deseado, como pellizcos, tocamientos o besos, o presionar para no utilizar el preservativo.

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