Las autopsias de los agentes rurales asesinados en Aspa desvelan que el autor de los disparos mintió

Los forenses afirman que los disparos se realizaron desde 1,5 y 6 metros de distancia, no 15 como afirmó el detenido. Ambos agentes fueron rematados, según afirman los expertos.

Ismael Rodríguez, el asesino confeso de dos agentes rurales en el municipio de Aspa el pasado mes de enero, mintió en su declaración, según se desprende del informe de las autopsias realizadas a las víctimas. Los forenses determinan que fueron rematados, ya que recibieron dos disparos desde una distancia que oscila entre el metro y medio y los seis metros, algo que contradice la declaración de Rodríguez, que afirmó que disparó «sin saber por qué» desde quince metros de distancia. Los primeros impactos fueron mortales, mientras que otros dos, se hicieron cuando ya estaban en el suelo.

Una de las víctimas presentaba dos heridas, una de ellas -realizada entre tres y cuatro metros- le afectó al corazón, que -según los forenses- acabaron con su vida. El segundo disparo impactó en el cráneo desde una distancia de 1,5 metros y con un ángulo que indica que ya se encontraba tendido. El otro agente, recibió un disparo en la muñeca que llegó hasta su mandíbula, lo que hace pensar que intentó cubrir su cara. El otro disparo cruzó su cuello y se estima que se realizó entre 2 y 3 metros de distancia. La trayectoria indica, al igual que su compañero, que fue rematado cuando se encontraba en el suelo. El rastro de sangre que quedó en la tierra también indica que ambos recibieron disparos cuando se encontraban ya tendidos.

 

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