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Los jesuitas apuntan que siete miembros de la orden y un laico habrían cometido abusos

Los hechos habrían tenido lugar en diferentes décadas y en cuatro centros, y algunos de los acusados ​​ya están muertos

Colegio Sant Ignasi de Barcelona, uno de los centros donde se habrían producido los abusos, según las denuncias. / GM

ACN Barcelona.-La investigación interna que llevan a cabo los Jesuitas sobre los escándalos de abusos sexuales a sus colegios apunta a seis sacerdotes y un laico como presuntos autores de algún abuso o de «conductas impropias». En paralelo, los responsables de la orden han incorporado al expediente un octavo caso, el del padre Antoni Roigé, que han conocido a través de la denuncia que hizo ‘El Periódico’. De los siete primeros tuvieron conocimiento en entrevistas con diecinueve personas que habrían sido víctimas de los abusos, en diferentes décadas y en cuatro centros de la congregación. Tres de los acusados ​​están muertos, entre ellos Lluís To, el nombre que más ha sido citado en las entrevistas, que fue condenado en 1992 a dos años de prisión y seis de inhabilitación por abusar de una menor.
A los padres Pedro Sala y Antoni Roigé -junto Tó los tres nombres que han trascendido a la prensa- se les ha abierto un proceso canónico y se les ha impuesto medidas cautelares. Además, ambos han sido denunciados ante los Mossos por las presuntas víctimas.

Otro de los miembros de la orden acusados ​​ha muerto este mes de febrero. Se le había abierto igualmente un proceso canónico para clarificar su conducta y determinar qué medidas había que tomar, pero tras el fallecimiento, el proceso se ha cerrado.

En cuanto a los otros tres jesuitas, en un caso las denuncias se refieren a tocamientos que habrían tenido lugar en los años 70. El presunto abusador murió en 2005. En otro caso, una familia denunció en 2005 «conductas impropias» de un miembro de la orden, que desde entonces está apartado «de todo contacto con menores». Según se indica desde la entidad, las víctimas «han querido contar su historia y recordar lo que pasó».

El tercero de los casos habría tenido lugar también durante los años 70 y hace referencia a un jesuita ya retirado. El testigo, según los Jesuitas, habla «de expresiones de afecto ambiguas».

El último de los nombres que han aparecido es el de un seglar, que según indica la entidad, fue juzgado y condenado por posesión de pornografía infantil.

De las diecinueve personas entrevistadas, once son hombres y ocho son mujeres. Cinco han sido entrevistados por vía telefónica, en una o varias conversaciones, y catorce de manera presencial.

Ante este escenario, los Jesuitas han decidido emprender una investigación más sistemática, remontándose hasta los años 60, para detectar nuevos posibles casos que hayan podido tener lugar en sus centros educativos.

A través del comunicado en el que ha hecho públicos estos datos, la entidad pide «perdón» por el sufrimiento que «algunos jesuitas han infligido» y se muestra avergonzada de «no haber sabido evitar en el pasado».

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