Los Mossos investigan la muerte de un matrimonio en el barrio de Sants de Barcelona con indicios de criminalidad

Puerta del piso donde se han encontrado los cadáveres. / Miquel Codolar

Los Mossos investigan este domingo la muerte de un matrimonio de edad avanzada, un hombre y una mujer de unos 80 años, en el distrito de Sants-Montjuïc de Barcelona. El aviso del suceso se recibió a las 23.55 horas de ayer sábado en un piso situado en la calle Mossèn Amadeu Oller, en el barrio de la Bordeta. Los vecinos del inmueble hacía días que sentían un fuerte olor proveniente del interior del domicilio del matrimonio y tampoco tenían noticia de la pareja de ancianos. Agentes de la policía catalana se desplazaron al lugar y localizaron los cuerpos sin vida del matrimonio, que tendrían indicios de criminalidad y llevarían varios días muertos. La División de Investigación Criminal se ha hecho cargo de la investigación, el juez ha decretado secreto de sumario y se mantienen todas las hipótesis abiertas.

Hacía una semana y media que la Ouafaa, la vecina de enfrente del piso donde se han encontrado los cuerpos, saludó a la Piedad, que ponía la lavadora, desde el patio de luces. Explica que hace un año la Piedad cayó en la escalera, y que desde entonces su salud había ido empeorando. Otros vecinos han corroborado este hecho. En cambio, el hombre, en Manuel, estaba muy bien de salud. Esta vecina explica que nunca había oído que se discutieran y que estaban muy unidos.

El sábado a las diez de la noche varios vecinos fueron a ver Adrià Vila, de la comunidad de vecinos del inmueble, para comentarle que había muy mal en la sexta planta del edificio. Ouafaa dice que hace cuatro días que el hedor era insoportable. En ese momento el pensamiento mayoritario era que el matrimonio había ido de vacaciones y el mal olor provenía de la basura que habrían dejado.

Vila explica que después de comprobar que el mal olor provenía del piso de la sexta planta, telefoneó al 112. Veinte minutos después llegó la Guardia Urbana, que le comentaron que no tirarían la puerta abajo. Después los agentes llegaron con el hijo, que abrió la puerta, y cuando entraron en el piso comprobaron que estaban muertos.

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