Una treintena de detenidos en la desarticulación una red criminal especializada en robo y falsificación de cheques bancarios

Agentes de la Policía Nacional, en una operación conjunta con la Guardia Civil, han desmantelado una activa organización especializada en la sustracción,
falsificación y posterior cobro de pagarés y cheques falsos que actuaban en 33 provincias, entre ellas Barcelona. Se ha detenido a 33 personas y se ha investigado a otras tres, con edades
comprendidas entre los 23 y los 55 años, por los supuestos delitos de estafa, falsificación de documentos oficiales y mercantiles, usurpación de estado civil, robos con fuerza y descubrimiento y revelación de secretos. Se estima que el beneficio conseguido por la red podría ascender a más de 760.000 euros.

Se les atribuye la comisión 1.640 infracciones penales, cometidas durante los años 2017 y 2018 en las provincias de Albacete, Madrid, Valencia,
Alicante, Castellón, Murcia, Toledo, Ciudad Real, Guadalajara, Cuenca, Almería, Málaga, Sevilla, Jaén, Granada, Córdoba, Cádiz, Burgos, Soria,
Palencia, Segovia, Salamanca, Valladolid, Zaragoza, Huesca, Teruel, Santander, Asturias, A Coruña, Lugo, Badajoz, Barcelona y Vizcaya.
La operación se inició como consecuencia de la comisión de un delito de estafa en una sucursal bancaria de la localidad albaceteña de Pozohondo.
Tras las investigaciones llevadas por los agentes se detectaron a varias personas que podrían conformar un importante y complejo entramado
criminal dedicado a la sustracción, falsificación y posterior cobro de pagarés y cheques falsos.

Organización perfectamente estructurada y jerarquizada

Era un grupo perfectamente organizado y jerarquizado. Tres de sus
miembros ejercerían funciones de dirección y coordinación, ubicados en la
parte superior de la pirámide. Seguidamente se encontrarían los
“falsificadores”, con una amplia formación y especialización en la
manipulación, adulteración y falsificación de documentos identificativos y
medios de pago bancarios.

En niveles inferiores de la organización estaban los “buzoneadores” o
encargados de sustraer la correspondencia de los buzones de sociedades
mercantiles, casi siempre en polígonos industriales o directamente de
vehículos del servicio de Correos, en busca de pagarés o cheques
originales, los cuales eran entregados a los “Jefes-falsificadores”, quienes
les modificaban el importe, la fecha de vencimiento y los datos del
beneficiario.

Por otra parte, otros miembros de la red, los “conductores”, eran los
encargados de reclutar y transportar hasta las sucursales bancarias
elegidas para perpetrar las estafas a los “pasadores”, que eran los autores
materiales de los cobros. A estos últimos se les suministraban documentos
de identidad falsa con su fotografía y una firma que fuese capaz de
reproducir.

Para dar veracidad a los documentos falsos se respetaba la información
básica como sería la sociedad mercantil que emite el documento, su nº
IBAN de cuenta bancaria, la firma del representante que consta en el
documento original y el número de serie de éste, consiguiendo de esta
forma una mayor sensación de validez.

Las falsificaciones se realizaban en los “laboratorios”, acreditándose la
existencia de, al menos, tres inmuebles dedicados a estos menesteres, cuya
ubicación solamente era conocida por los “Jefes” de la organización. En
ellos, durante los registros practicados, se localizaron ordenadores,
impresoras y escáneres de máximas prestaciones tecnológicas, así como la
correspondencia postal sustraída, documentos ya falsificados y listos para
su uso, productos químicos, tintas luminiscentes y tampones preparados
para simular las medidas de seguridad de los documentos mercantiles o de
identidad, así como papel de calidad idéntica al utilizado para la emisión
legalmente de los efectos financieros.

Registros y efectos intervenidos

Durante la fase de explotación se practicaron 4 registros en las viviendas de residencia de los jefes y en un piso utilizado como laboratorio, donde se realizaban las tareas de falsificación de los documentos de identidad y medios de pago bancarios.
En dichos registros fueron incautados una gran cantidad de efectos u objetos relacionados con la investigación, entre los que se encontraban:
– 3.220 euros, en billetes de distinto valor, procedente de la actividad delictiva investigada.
– Numerosos teléfonos móviles.
– Equipos informáticos completos (ordenadores, impresoras y escáner).
– Productos químicos, tintas luminiscentes y un dispositivo de luces ultravioletas.
– Papel de calidad idéntica al utilizado legalmente para la emisión de los efectos financieros.
– Prensas eléctricas plastificadoras y guillotinas para recortar el papel.
– Herramientas diversas como cútters, tijeras, rodillos, jeringuillas, pegamentos, rotuladores indelebles, guantes, etc…
– Numerosos documentos de identidad (DNI’s) y medios de pago financieros (pagarés/cheques) falsos y otros originales sustraídos.

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