Familiares, vecinos y mossos dicen que no parecía que la infanticida de Gracia hubiera parido

La madre de la joven que se juzga por infanticidio ante un jurado, en un momento de su declaración. / Pol Solà

ACN.- Los padres, el abuelo materno y varios mossos d’Esquadra han explicado este martes que la chica que tiró su bebé recién nacido por la ventana en Barcelona en junio de 2018 no parecía que hubiera terminado de parir. También lo dijeron varios vecinos a la policía. De hecho, según han explicado durante el juicio con jurado popular en la Audiencia de Barcelona, ​​nadie notó que la chica, de unos 53 kilos y talla 38 de pantalón, estaba embarazada de casi nueve meses. Hasta cuatro días después del parto, cuando ella misma admitió los hechos, nadie sospechó que habría parido. Cuando fue arrestada, la joven, de 18 años, parecía «calmada» y como si «hubiera asumido» lo que había hecho. Incluso, admitió que iría a prisión, lo que sorprendió a los agentes.

En la segunda jornada del juicio con jurado han declarado las tres personas que convivían con la muchacha a la quinto piso de la calle Roger de Flor 229: sus padres y el abuelo materno. La madre explicó que cuando se quedó embarazada de la acusada estaba divorciando de su marido y para no decepcionar a su madre le puso a la niña el apellido del ex marido, aunque sabía que el padre biológico era otro hombre, con quien ha convivido desde entonces.

La mujer y su hija no han dicho nada a esta cuestión y tampoco de temas sexuales o ginecológicos. La chica pasaba muchas horas con su abuela materna, porque sus padres trabajaban los fines de semana, y eso la unió mucho a ella. Cuando la abuela murió en diciembre de 2016 tanto la joven acusada como su madre, e hija de la muerta, lo pasaron muy mal, pero no acudieron a psicoterapia.

Según la madre, su hija «es una buena persona» y no había dado nunca problemas en la escuela ni con los amigos. Ni ella ni el padre de la chica sospecharon que se había quedado embarazada, ya que incluso la chica iba por casa con ropa interior y no le vieron barriga. Tampoco vieron que cambiara de ropa para disimularla. De hecho, la madre ha explicado que durante los últimos meses la chica le había ido mostrando comprendidas con sangre de la menstruación.

Aquel domingo 10 de junio los tres comer fuera de casa con el abuelo materno y los abuelos paternos. Los padres dejaron el abuelo materno y la chica a su casa y llevaron los otros abuelos a su domicilio. Mientras la chica se duchó, momento en el que tal vez tuvo el parto. Pidió ayuda a su madre por mensaje de teléfono, y la madre pensó que era por los dolores de espalda habituales de su hija. Cuando llegaron los padres en casa, la chica se encontraba mejor, pero dijo que estaba un poco mareada y volvió a la ducha. Fue entonces, a los pocos minutos, cuando los padres sintieron un fuerte golpe en el baño, y encontraron a la chica en el suelo, medio desmayada y con sangre en las piernas, pero se recuperó fácilmente.

Según los padres, la sangre era el habitual de una menstruación, pero la madre admitió que limpiar el suelo con una toalla que luego tiró. En cambio, los forenses de la policía científica han explicado que los restos de sangre eran importantes y había salpicaduras por la parte baja de las paredes, la ducha y otras zonas. Todos los testigos han afirmado que no encontraron más restos orgánicos.

Al día siguiente, lunes 11, la chica estuvo tranquila y normal. El martes 12 por la mañana una vecina del bloque del lado vio lo que parecía un bebé muerto en el fondo del patio de luces. La policía acudió, confirmó el macabro hallazgo, el bebé con el cordón umbilical pero sin la placenta, y comenzó a investigar todas las mujeres en edad fértil de todos los pisos que tenían acceso al patio de luces, que pertenecían a dos bloques diferentes .

La chica atendió sola cuatro agentes en casa, que no sospecharon nada, y parecía un punto nerviosa pero lo habitual en una visita policial a domicilio. En ningún momento pareció que ocultara nada y colaboró ​​plenamente. La chica habló de la cuestión con su madre, pero no le dieron más importancia.

El jueves 14 por la mañana, la chica, llorando, llamó a su madre al trabajo y le dijo que creía que había sido ella la autora del crimen. «No sé qué ha pasado, no sé qué he hecho, tengo miedo», le dijo la chica a su madre. La mujer salió del trabajo, fue a casa y mientras tanto llamó a los Mossos.

Cuando la policía llegó, la madre estaba muy nerviosa y recriminando los hechos a la chica. Cuando los mossos pudieron hablar a solas con la acusada, ésta admitió los hechos y explicó que lo había hecho por «miedo» a que sus padres supieran que había estado embarazada. En todo caso, «no estaba inquieta, era como si hubiera asumido los hechos», explicó el agente que la detuvo. La mossa se sorprendió por esta reacción y debido a que admitiera que probablemente iría a prisión.

Preguntados por sus teléfonos móviles, los padres han dicho que ellos no borrar ni mensajes ni fotos de sus aparatos ni de los de su hija, pero no han podido explicar cómo es que se encontraron sin muchos archivos. La madre sí reconoció que encontraron muchos contactos de chicos.

Preguntada por la defensa, la madre admitió que se había equivocado en no hablar con su hija del apellido cambiado o de temas ginecológicos, de no acudir a psicoterapia con ella cuando murió la abuela y sobre todo lamentó no haber detectado la embarazo de la chica. En todo caso, cree que la chica antes de los hechos «vivía en su mundo» y estaba un punto sobreprotegida. Ahora, después de los hechos y de más de un año de prisión preventiva, cree que ha «madurado» y «es más consciente» del mundo donde vive.

La chica que defenestró a su bebé en Barcelona dice que no recuerda haber estado embarazada ni haber parido

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