Los presos transexuales catalanes ya pueden escoger prisión según el sexo sentido pesar de lo que diga el DNI

El centro de Mujeres de Barcelona acoge las primeras reclusas que aún no han terminado el proceso de tráfico

Paula, presa transexual, en la cárcel de mujeres de Wad-Ras. / Pol Solà

ACN.- La prisión de Mujeres de Barcelona acoge desde hace unas semanas las primeras mujeres transexuales inscritas todavía en el Registro Civil con sexo masculino. Una nueva instrucción penitenciaria firmada este viernes permite a las personas transexuales solicitar el traslado a una cárcel o módulo del género con el que se identifican, antes de que terminen su proceso de transición hormonal, quirúrgico y legal. El centro penitenciario de Wad-Ras es el primero que acoge tres personas nacidas hombres y que tienen un DNI de sexo masculino pero se sienten mujeres. Según el Departamento de Justicia, esta instrucción reconoce mejor los derechos de estas personas, ya que hasta ahora estaban en módulos de hombres pero de forma un poco aislada y solitaria.
El anterior instrucción para internos trans, de 2009, también permitía el traslado, pero la solicitud no preveía la ubicación en un centro con internos de un sexo diferente. Las personas solicitantes eran normalmente trasladadas a la prisión de Brians 2, en Sant Esteve Sesrovires (Barcelona), que es el centro penitenciario de referencia en cuanto al acompañamiento y el trabajo con el colectivo trans.

En los centros penitenciarios de Cataluña hay actualmente 14 personas trans. Todas son mujeres trans, es decir, nacieron hombres pero se sienten mujeres. Aparte de las tres mujeres trans del Centro Penitenciario de Mujeres, hay otras dos que ya tienen el sexo cambiado en el Registro Civil y que, por tanto, ya cumplen la pena en un centro de mujeres. En este caso están en la Unidad de Mujeres de Brians 1.

La nueva medida, según Justicia, da respuesta a las personas trans que no pueden o no quieren hacer el cambio oficial. El cambio de sexo sólo está permitido a personas de nacionalidad española que presenten informes psicológicos y documentos que acrediten un proceso de hormonación de al menos dos años. No es necesario haber pasado por una operación de cambio de sexo. El cambio se debe hacer en el Registro Civil para que luego quede reflejado en el documento de identidad.

Con el cambio, los reclusos que lo soliciten, no será necesario que acrediten estos requisitos legales. La decisión definitiva del ingreso o el traslado a otro centro dependerá de los informes del centro penitenciario y de la valoración del Servicio de Clasificación del Departamento de Justicia. Se tendrá en cuenta el delito, el historial penitenciario, la motivación y los riesgos o las ventajas que supondría el traslado para la seguridad del mismo solicitante.

La nueva instrucción también simplifica el procedimiento para que las personas trans sin el sexo cambiado el Registro Civil puedan decidir el nombre con el que quieren ser tratadas en el centro penitenciario. La solicitud no requerirá de informes médicos o psicológicos. El director del centro sólo debe garantizar que esta voluntad se cumple. La instrucción de 2009, en cambio, requería informes sobre la fisiología, la morfología o la trayectoria social del interno. La decisión definitiva era del Área de Rehabilitación y Sanidad del Departamento de Justicia.

El departamento de Justicia y el de Asuntos Sociales y Familia han elaborado la nueva Instrucción para adaptarse al contenido de la Ley 11/2014 para garantizar los derechos LGBTI y para erradicar la homofobia, la bifobia y la transfobia, que garantiza que «las personas transgénero internas en los centros penitenciarios sean tratadas de forma adecuada al género con el que se identifican». El objetivo es que el sistema penitenciario catalán tenga la máxima sensibilidad con este colectivo.

«El sistema penitenciario ya no será binario»

Miguel Ángel Esteban, de la Secretaría de Medidas Penales y Reinserción, explica que hasta ahora los reclusos que pedían ser tratados como si fueran del sexo no biológico a su eran ingresados ​​en módulos de protección, con el fin de estar protegidos de posibles acosos y agresiones por parte de otros reclusos. Además, se limitaban sus horarios de patio o de actividades con otros reclusos, lo que les provocaba un cierto aislamiento y soledad.

Ahora, ante una petición de cambio de centro por cambio de sexo, se estudiará el caso y si no hay ningún peligro, se hará. También se vigilará que no sean peticiones utilitaristas para conseguir un mejor trato, y las entidades especializadas en personas transexuales estudiarán caso a caso la coherencia de la petición. También se vigilará que no haya antecedentes de violencia sexual o de género. En el caso de los hombres transexuales, nacidos mujeres, se tendrá muy en cuenta su seguridad para evitar sufrir agresiones sexuales en los centros masculinos.

La consejera de Justicia, Ester Capella, cree que esta nueva instrucción se debería haber hecho antes, después de que en 2014 se aprobara la ley contra la LGTBIfòbia. Aunque la Generalitat no puede incidir en el cambio de legislación en el Registro Civil, lo que se está haciendo, sí puede agilizar los trámites en las cárceles y hacer más fácil el traslado.

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