Desmantelado un grupo criminal por estafar más de 730.000 euros a entidades bancarias con sociedades fraudulentas

Los Mossos d’Esquadra han desarticulado una organización criminal dedicada a las estafas a entidades bancarias a partir de un complejo entramado financiero, informa el cuerpo policial catalán. La investigación ha concluido con la detención de cinco personas. La investigación comenzó a finales del año 2018 cuando afloró la actividad de una sofisticada trama dedicada a las estafas, en una tipología que requería grandes conocimientos en el ámbito financiero. Los apoderados de dos oficinas de una misma entidad bancaria detectaron, coincidentes en el tiempo, que eran víctimas de una estafa.

Las denuncias ponían de relieve que un grupo de personas habían abierto, a nombre de empresas, cuentas bancarias en sus respectivas oficinas que posteriormente habían utilizado para estafar a las entidades mediante el giro fraudulento de recibos, a través de la simulación de una actividad comercial inexistente.

A los pocos días, una tercera denuncia de otra entidad bancaria, a finales del mes de octubre de ese mismo año, situó los investigadores en frente de la actividad de esta organización criminal.

Una sofisticada operativa para estafar

La organización llevaba a cabo tres modalidades de estafa. La principal consistía en la puesta en marcha de un sistema que usaba una red de sociedades pantalla con la apertura de varias cuentas corrientes a nombre de estas sociedades.

La organización utilizaba a una red de testaferros para que abrieran una serie de cuentas corrientes desde donde se simulaba una actividad comercial con una serie de empresas, también controladas por el grupo, donde se giraban una serie de recibos. En este sentido la ley establece en ocho semanas por el titular de la cuenta de donde salen los fondos para reclamar la devolución de recibos y, justamente, aprovechaban esta situación para retirar el dinero, ya fuera en efectivo o a través de transferencias bancarias.

La mecánica consistía en girar recibos a cuentas de la empresa desde una cuenta de la sociedad pantalla que a su vez eran transferidos a otras cuentas. Entonces se retiraban ese dinero y desde la cuenta donde se habían girado los recibos se reclamaba la devolución.

Los estafadores aprovechaban una práctica legal y habitual en nuestro país: los bancos permiten la opción de domiciliar recibos desde cuentas de las empresas por comodidad a la hora de cobrar servicios, ya que no es necesaria la autorización del titular de la cuenta. Una vez se da la orden de una cuenta a otra la entidad de donde salen los fondos sólo tiene que comprobar si la cuenta tiene saldo ya que, entonces, el pago es inmediato.

El segundo método de estafa consistía en constituirse como empresa proveedora de materiales de la construcción y, de este modo, conseguir líneas de crédito para llevar a cabo la actividad comercial. Entonces adquirían material de obra que luego vendían en el mercado negro a un precio favorable y dejaban la línea de crédito impagada.

Siguiendo esta misma mecánica ejecutaban la tercera tipología de estafa: compraban a plazos teléfonos móviles de alta gama en tiendas de telefonía. Después venían los móviles a un precio inferior de su precio real y no satisfacían los pagos.

Durante la investigación los agentes constataron que los arrestados disponían de unos profundos conocimientos sobre el funcionamiento de las entidades bancarias. De hecho el ideólogo de la trama es una persona que había sido vinculada profesionalmente con una entidad bancaria por lo que tenía grandes conocimientos de la operativa financiera. Por otra parte, para poder llevar a cabo esta estafa debían disponer de gran capacidad logística y de inversión. En este sentido les era necesario constituir un cierto número de empresas y controlar una gran cantidad de cuentas bancarias ya que siempre tenía que haber saldo suficiente a las cuentas de origen, desde donde se giraban los recibos.

En cuanto al organigrama, en la cúpula estaban los cinco arrestados, entre los que figuraba el cerebro de la trama y su hombre de confianza. En el segundo escalafón hay

Existe la persona que se encargaba de captar los testaferros y de gestionar los proveedores, justo por encima del conjunto de testaferros que se encargaban de abrir las cuentas a partir del asesoramiento del cerebro de la trama, que los acompañaba en el momento de la apertura dados sus conocimientos financieros.

Explotación de la operación

Los Mossos se enteraron de que uno de los principales responsables del entramado criminal tenía intención de irse de Cataluña. Ante estos hechos el 7 de noviembre se llevó a cabo el operativo policial para desarticular la trama: se hicieron ocho entradas y registro, seis a domicilios particulares y dos empresas, en las poblaciones de Caldes de Malavella, dos en San Vicente de Montalt, dos en Santa Coloma de Farners, Barcelona, ​​Arenys de Mar y Porqueres.

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