Millet ingresa en prisión para cumplir 9 años y 8 meses de condena por el 'caso Palau'

El expresidente de la institución musical ha llegado con ambulancia

Fèlix Millet ha llegado en ambulancia a la prisión de Brians 2. / Pol Solà

El ex presidente del Palau de la Música Fèlix Millet ha ingresado en la prisión de Brians 2, en Sant Esteve Sesrovires (Barcelona), poco antes de las siete de la tarde de este jueves, cuando se cumplía el plazo máximo para entrar en el centro penitenciario para cumplir la pena de nueve años y ocho meses que le impuso el Tribunal Supremo por el 'caso Palau'. Lunes entró en la misma prisión Jordi Montull, ex número 2 del Palau, y este jueves a las 5 de la tarde ha entrado el extesorero de CDC Daniel Osàcar. Millet ha llegado con ambulancia, que lo ha introducido directamente en el aparcamiento de la prisión, y la prensa que le esperaba no le ha podido ver la cara.

A finales de abril, el Tribunal Supremo confirmó la sentencia de la Audiencia de Barcelona por el 'caso Palau' y condenó Fèlix Millet a 9 años y 8 meses de prisión, Jordi Montull a una pena de 7 años, seis meses y 15 días, y al tesorero de CDC Daniel Osàcar a 3 años y medio de prisión por delitos como malversación de fondos públicos, apropiación indebida, tráfico de influencias, falsificación en documento mercantil, falsedad contable y blanqueo de capitales.

La Audiencia de Barcelona desestimó hace unos días el recurso de súplica de Millet mientras se resuelve la petición de indulto que ha hecho el gobierno español, como había pedido su defensa. La defensa de Millet pidió suspender la ejecución de su condena mientras no se resuelva una petición de indulto presentada al gobierno español. La Audiencia de Barcelona lo desestima y considera que las enfermedades que la defensa explica que sufre su cliente «no son un impedimento para su ingreso en prisión».

En su defensa, Millet tiene una enfermedad «grave e irreversible con progresión al empeoramiento» y con dependencia de terceras personas, aunque admite que su vida no corre peligro a corto plazo. Explican que sufre «ceguera sobrevenida» en el 98% de un ojo y en el 70% del otro. El tribunal, sin embargo, concluye que «los informes médicos no revelan que el penado padezca una enfermedad grave con padecimientos incurables» ni que estas «comporten un riesgo vital». Para el tribunal, «no existe ninguna base para afirmar que la vida del condenado puede correr peligro vital» para estar en prisión.

A partir de ahora, los funcionarios de vigilancia realizan un primer control de temperatura a la persona que ingresa en prisión, verifican su identidad, y le hacen un registro personal y de sus pertenencias. Los profesionales sanitarios visitan el interno y deciden donde quedará ubicado, con prevalencia de los criterios sanitarios. En este caso, Millet ha quedado ingresado en la enfermería. El equipo de tratamiento se entrevista con el interno para decidir la inclusión en el grupo que corresponda.

El reglamento penitenciario fija un máximo de 5 días para el procedimiento de ingreso, que se pueden ampliar por motivos de seguridad o sanitarios. Durante la emergencia sanitaria los centros penitenciarios de Cataluña se encuentran en fase 2 de desconfinament. En esta fase de la desescalada se prevé un periodo de cuarentena de 7 días para los nuevos ingresos como medida de prevención. Durante este tiempo, las personas que ingresan en prisión se mantienen aisladas del resto de internos para evitar contagios.

La junta del tratamiento del centro penitenciario tiene un plazo de dos meses para hacer una propuesta de clasificación inicial de la persona interna, a partir del estudio del caso que haga un equipo multidisciplinar. La clasificación inicial puede ser en 1º, 2º o 3º grado. El Servicio de Clasificación de la Secretaría de Medidas Penales, Reinserción y Atención a la víctima tiene 2 meses más para resolver el caso a partir de la propuesta de la Junta de Tratamiento.

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