Los Mossos desarticulan en el Alt Camp, Baix Penedès y Anoia un grupo criminal especializado en el tráfico internacional de marihuana

Se realizaron registros en Valls, Puigpelat, Vendrell, Aiguamúrcia, de Igualada y Igualada.

Agentes de los Mossos de Tarragona han detenido trece hombres y tres mujeres, de edades comprendidas entre los 18 y los 63 años, quince de los detenidos de nacionalidad española y uno de nacionalidad francesa, con domicilios en el Alt Camp, Baix Penedès y Anoia, como presuntos autores de los delitos de tráfico de drogas, tenencia de armas y pertenencia a organización criminal.

Las detenciones se suman a los otros 7 detenidos que se han hecho a lo largo de la investigación y que han permitido desarticular el entramado criminal e intervenir 198 kg de marihuana y 50 kg de hachís.

La desarticulación de la organización criminal es fruto de una investigación policial que se inició en octubre del año pasado. El punto de partida fue la localización de un camión que circulaba en dirección a la frontera con Francia y que los mozos pudieron interceptar en Vilafranca del Penedès. Los agentes localizaron a la carga dos palés con cogollos de marihuana envasados ​​al vacío con un peso de 82,8 kilogramos, por lo que detuvieron al camionero.

A raíz de esta intervención, la DIC abrió diligencias para averiguar la procedencia de la droga e identificar el entramado que podía estar detrás.

Durante meses, los investigadores llevaron a cabo numerosas gestiones para ubicar los miembros del grupo, su forma de trabajar y poder concretar la estructura criminal. Así, los mossos acreditar que se trataba de una organización jerarquizada que operaba de forma constante y que, a pesar de disponer de plantaciones indoor propias, había centrado su actividad en hacer de intermediarios entre personas que tenían plantaciones de marihuana en el territorio y compradores con los que contactaban, los que podían provenir de varios países de Europa y el norte de África.

Modus operandi y alcance de la organización

Los investigadores acreditaron entre finales del año pasado y en octubre de este año más de 150 transacciones o intermediaciones. En estas, el grupo se encargaba en primer lugar de localizar los compradores dispuestos a adquirir grandes cantidades de marihuana. Normalmente, se trataba de marihuana de un cierto nivel de calidad. Además, cuando la transacción iba dirigida a compradores extranjeros, priorizaban que la marihuana fuera de la variedad conocida como Amnesia.

Una vez tenían los compradores y las cantidades demandadas, el grupo se ponía en contacto con su red de productores de marihuana para proponer el precio de compra y las fechas de entrega. Entonces, mediante una muestra de la droga acordaban un encuentro con los compradores y, si estos daban el visto bueno a la calidad, cerraban la operación.

Los detenidos llevaban de cada transacción exitosa unos 100 euros de media por cada kilogramo de droga vendido, aunque este porcentaje podía variar a la baja o al alza en función de la calidad de la droga o el precio en el mercado negro que tuviera la marihuana.

Cabe destacar que desde el inicio de la investigación hasta la fase final, los investigados evolucionaron y perfeccionar su actividad con respecto a las medidas de seguridad, contravigilancias y el uso de la tecnología para evitar ser descubiertos por la policía . A modo de ejemplo, los integrantes del grupo utilizaban un argot propio, hacían uso de teléfonos de terceras personas o utilizaban cámaras de seguridad y aplicaciones móviles opacas.

Una estructura criminal jerarquizada con dos cabezas

Durante los meses de investigación, los mossos llegaron a dar siete decomisos de marihuana relevantes en diversos dispositivos, además de la intervención inicial del camión con 80 kg de cogollos. Así, entre el 29 de junio y el miércoles pasado los mossos decomisaron más de 160 kilogramos de marihuana. Toda esta droga estaba en disposición de ser consumida directamente.

En estas intervenciones y gracias también a otras gestiones de investigación, los agentes comprobaron que ninguno de los investigados tenía una actividad económica legal. Al cabo encima de la organización se encontraban dos de los detenidos, de 40 y 45 años y vecinos de El Vendrell y Puigpelat respectivamente. El primero tenía la función de localizar y contactar con los productores locales y hacer un seguimiento de las diferentes producciones. El segundo era el encargado de contactar con los compradores y hacía efectiva la venta.

El resto del grupo desarticulado hacía funciones de apoyo a los dos cabezas, de vigilancia y guarda de la sustancia de cada transacción. En este sentido, los mozos también destacaron el papel en la organización de una de las detenidas, de 47 años, que en un primer momento se encargaba principalmente de trasladar las muestras de marihuana a los compradores. Con el paso del tiempo, la detenida subió en el escalafón de la organización teniendo un papel más activo.

Entradas y pesquisas en varias comarcas

El miércoles se llevó a cabo la fase de explotación de la investigación con 12 entradas a los municipios de Valls, Puigpelat, Vendrell, Aiguamúrcia, de Igualada y Igualada.

Los mossos detuvieron 16 personas e intervinieron dos armas de fuego cortas, tres escopetas de caza, varias armas prohibidas, una pistola y dos carabinas de aire comprimido. En el transcurso de las entradas también se intervinieron nueve vehículos.

Además, se localizaron dos plantaciones indoor y se recogieron 140 plantas de marihuana y tres kilogramos de cogollos, 14.000 euros en metálico y, en una de las entradas, se encontraron 800 monedas y utensilios metálicos de valor histórico que se deben analizar para determinar su procedencia.

Los detenidos pasaron el viernes a disposición del juzgado de instrucción número 4 de Vilafranca del Penedès, la juez decretó su libertad con cargos.

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