La crisis de los microchips dispara la espera para comprar un coche nuevo y amenaza el stock de los concesionarios

Los consumidores optan por el vehículo de ocasión pero las matriculaciones ya caen un 34%

Plan general de un concesionario. / Marta Casado Plan

La falta de semiconductores y microchips que esta semana ha obligado a parar la producción en la planta de Seat en Martorell ya se nota en los concesionarios. La espera para comprar un coche nuevo se ha disparado, con retrasos que en algunos casos superan los 8 meses, y ha hundido las matriculaciones de agosto hasta un 34%, el peor nivel de los últimos 10 o 15 años. Como alternativa, muchos consumidores optan por los vehículos de ocasión, pero desde la patronal Fecavem avisan de que el stock «también está mermado y reducido». «Si a finales de año no tenemos una recuperación rápida de suministros de piezas, tendremos una bajada de stocks importante. Es un peligro que esperamos que se solucione lo antes posible », avisa Jaume Roura, presidente de Fecavem y la UPM.

En las comarcas gerundenses, la falta de microchips ya está afectando las ventas, con caídas que podrían ser de entre un 20 y un 30%. La Asociación de empresarios de comercio y reparación de vehículos y embarcaciones (corvea) de Girona asegura que el problema se incrementará a partir de este último trimestre del año. El presidente de la entidad, Jordi Solà, dice que los retrasos mayores se producen en vehículos que tienen muchos sistemas multimedia.

Por su parte, Jaume Roura indica que el problema «más grave» a la hora de entregar los coches es en los de entre 10.000 y 25.000 euros, los más utilitarios. El presidente de Fecavem admite que las esperas para un coche nuevo, dependiendo de cada caso «se pueden estar alargando a 10, 15 o 20 semanas» en función del vehículo.

El tiempo de espera para recibir un vehículo configurado a la carta «se ha duplicado» en las comarcas gerundenses. Si bien hasta ahora un coche podría tardar un mes en llegar, ahora «como mínimo» pasan tres meses, según explica el presidente de corvea. En aquellos que incorporen más microchips en sus sistemas, el retraso se puede incrementar hasta los ocho meses.

«No tenemos cifras exactas porque es una situación muy variable», explica Roura, que admite que el problema afecta a todas las marcas. La incertidumbre sobre la fecha de entrega genera «momentos delicados y preocupantes» para los vendedores, que quieren dar el mejor servicio posible pero se encuentran con «limitaciones», añade.

Jordi Solà apunta que las marcas europeas son las que acumulan más retrasos en las entregas de vehículos. De todos modos, el presidente de corvea puntualiza que en los últimos meses los coches de fabricación asiática también están notando la falta de microchips y eso también los hace retrasar las entregas.

Solà detalla que tantos meses de espera ha llevado a muchos consumidores a buscar coches de ocasión. «Los precios de este mercado están incrementando», ya que garantiza a los compradores una transacción más rápida que en el caso de los coches configurados a medida.

También ha detectado esta situación Roura. En el «peor agosto de la historia en cuanto a la venta de coche nuevo, la de vehículo de ocasión se ha incrementado», ha dicho el presidente de Fecavem. «Hay más stock, más disponibilidad, y el cliente tiene mejor oferta de precio», afirma. Sin embargo, Roura ha alertado de que el stock del vehículo de ocasión también se está reduciendo por la crisis de los microchips.

Por otra parte, los concesionarios también han detectado que hay conductores que optan por reparar averías costosas antes que comprarse un coche nuevo para ahorrarse los meses de espera. El presidente de corvea asegura que hace unos meses, muchos conductores optaban por cambiar el vehículo, pero ahora viendo los retrasos optan por reparar lo que ya tienen.

En este contexto, el presidente de Fecavem ha asegurado que la renovación del parque es «básica» en materia de seguridad y reducción de las emisiones y reclamó al gobierno español subvencionar también la compra de vehículos con motor de combustión. «A efectos de contaminación, hoy se puede comprar tranquilamente un diesel o gasolina que no son coches contaminantes, porque las tecnologías se han adaptado al siglo XXI», sostiene.

Una crisis global

La crisis global de falta de semiconductores y microchips afecta a todas las marcas de vehículos y no se centra sólo en el mercado del automóvil. De hecho, según Roura, también presidente la patronal de la metalurgia UPM, la falta de materias primas como cobre, acero, aluminio o equipos cerrados que vienen de países asiáticos provoca una situación "preocupante" que amenaza la continuidad de empresas y puestos de trabajo.

Roura avisa de que la situación se puede agravar a finales de año, y exige una actuación contundente de las administraciones. Coincidiendo con la primera reunión del Pacto Nacional para la Industria, el presidente de la UPM dice que hay que potenciar el sector «al máximo». Roura ha reclamado alargar los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) y ayudar "económicamente" la industria metalúrgica, con un peso del 30% de toda la industria catalana.

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